16 de diciembre de 2014




Peter King - Albert Sanz - Jamboree Jazz - Barcelona



¿Qué haría un músico sin la movilidad de sus manos, sin la agilidad y rapidez de sus dedos? Debe ser tremendo que te ocurra algo en las manos, alguna enfermedad, algún accidente, el paso de los años. ¿Cuántas horas al día practica un músico con sus dedos? ¿Cómo se cuida las manos un músico? En invierno los dedos parece que están más agarrotados, más tiesos. ¿Influye la estación del año para tocar mejor o peor? De repente se me han ocurrido estas preguntas. Como os prometí, aquí comparto algunas instantáneas del sábado pasado por la noche en el emblemático club de jazz Jamboree, escuchando el cuarteto de Peter King. Muestro el local con muchísimo encanto al terminar el concierto retirándose la gente, y después preparando la disco dance para las horas de la madrugada. La iluminación está bien equilibrada, muy conseguida la atmósfera jazzística de estas históricas cavas de sonoridad perfecta.

Peter King, saxo
Albert Sanz, piano
Masa Kamaguchi, contrabajo
Stephen Keogh, batería
Jamboree, Barcelona, 13 de diciembre de 2014

Photos © by Esther Cidoncha 2014









15 de diciembre de 2014




Peter King - Jamboree - Barcelona




Qué ganas tenía de ir al Jamboree. Local emblemático e histórico de jazz en Barcelona en la Plaza Real, cumple este año 54 añazos. Por su escenario han pasado músicos de la talla de Art Farmer, Ornette Coleman, Dexter Gordon, Elvin Jones, Booker Ervin, Chet Baker, Tete Montoliú, Lou Bennet, Bill Coleman, Brad Mehldau, los hermanos Rossy, Al Foster, entre otros muchos. Esta semana pondré fotos y la dedicaré al Jamboree. Gracias a su excelente programador y director artístico, Pere Pons, en la actualidad es uno de los clubes punteros y a tener en cuenta de nuestra península. Los clubes de jazz hay que cuidarlos y mimarlos más que nunca.

A sus 73 años Peter King conserva intactas la sonoridad y la elegancia que lo acreditan como el músico de jazz más admirado de Gran Bretaña. El año pasado lo pude ver en un homenaje dedicado a él en exclusiva en el famosos club 606 de Londres. Qué gran músico y qué conciertazo dio el sábado en el Jamboree. Con horario europeo, primer pase a las 20h y segundo pase a las 22h, y máxima puntualidad.

Peter King, saxo
Albert Sanz, piano
Masa Kamaguchi, contrabajo
Stephen Keogh, batería
Jamboree, Barcelona, 13 de diciembre de 2014

Peter King © by Esther Cidoncha 2014











GRÁFFICA - Por Mª Ángeles Domínguez - Esther Cidoncha: «Sin la fotografía, el jazz no sería lo mismo»




Por Mª Ángeles Domínguez
18 de noviembre de 2014


Esther Cidoncha: «Sin la fotografía, el jazz no sería lo mismo»


Esther Cidoncha lleva más de 20 años recorriendo con su cámara los escenarios donde el jazz cobra vida cada noche. Este trabajo fotográfico, cautivador y fascinante para melómanos y amantes de la fotografía queda recogido en el libro When Lights are Low. Retratos de Jazz editado por La Fábrica. 


¿Qué sería del jazz sin la fotografía? Durante años y años, son muchos los fotógrafos que han caído fascinados ante el ambiente que se respira en las salas de jazz, retratando aquellos espacios donde se vive el palpitar de la música en su sentido más puro y los personajes que nos hacen posible vibrar con sus notas. Esther Cidoncha pertenece a este grupo de fotógrafos.

Durante años ha inmortalizado esos momentos. Con su cámara ha retratado tanto los grandes clubes y festivales de Europa y Norteamérica como a aquellos artistas a los que la fama durante años les ha sido esquiva. Desde los años 90 hasta nuestros días, el libro When Lights are Low. Retratos de Jazz reúne fotografías inéditas de mitos del jazz como Art Farmer, Kenny Barron, Benny Carter, Lionel Hampton, Casandra Wilson o Joe Lovano entre más de 150 músicos.

Fotógrafa nacida en Orán, Argelia. Esther Cidoncha reside actualmente en Madrid. Debido a su afición al jazz empezó a realizar retratos de músicos hacia 1990. De formación autodidacta, ha centrado sus fotografías en el mundo del jazz. «Los músicos son una fuente de inspiración continua», explica en su blog. «Sin la fotografía, el jazz no sería lo mismo». Para retratar al músico de jazz, Esther Cidoncha aprovecha todos los elementos que tiene a su alcance, ya sea «en el interior de los camerinos, como en las pruebas de sonido o el mismo concierto: luces sugestivas y tenues; diferentes focos de intensidad y color que crean contrastes; la gran variedad de instrumentos, sus tamaños, formas, materiales; la sobriedad de un escenario desnudo o un club de jazz con ambiente; micrófonos, partituras; la forma de vestir extravagante de algunos músicos; una sonrisa cómplice, un gesto, una mirada, un silencio».

El libro When Lights are Low. Retratos de Jazz es un viaje al interior del complejo y fascinante mundo del jazz, que contiene también textos de Antonio Muñoz Molina, Wadada Leo Smith, Chema García Martínez y José María Díaz-Maroto especialmente escritos para este volumen.

http://graffica.info/esther-cidoncha-retratos-de-jazz/

11 de diciembre de 2014




PALABRAS PARA ESTHER [Con motivo de la presentación de su libro ‘When Lights Are Low’] Por Sebastián Mondéjar



PALABRAS PARA ESTHER
[Con motivo de la presentación de su libro ‘When Lights Are Low’]
Por Sebastián Mondéjar
La Fábrica, Madrid, 22 de octubre de 2014

Buenas noches, bienvenidos y muchas gracias a todos por acompañarnos en un día tan especial. Mi nombre es Sebastián Mondéjar, vengo de Murcia, soy músico y escritor y amigo de Esther Cidoncha desde hace años. Antes que nada, Esther, quiero manifestar que estoy emocionado por estar aquí y agradecerte la generosidad y la confianza que has depositado en mí, primero, al haberme hecho partícipe de tu proyecto; y, segundo, al invitarme a asistir y decir unas palabras en su presentación oficial. Recuerdo que, hablando contigo hace escasamente un mes, califiqué el nacimiento de tu libro no ya de excepcional, sino de milagroso. Por eso quiero hacer extensivos mi agradecimiento y mi enhorabuena a la editorial La Fábrica por haber puesto el marco, los medios, el sello y la promoción, tan necesarios para embarcarse en una obra de esta envergadura; una publicación que tiene el éxito asegurado de antemano, pues nace avalada por tu larga e impecable trayectoria. Muchas de las instantáneas que aparecen en tu libro han sido ya publicadas en tu blog o difundidas por otros medios y soportes gráficos, así que desde hace años forman parte, por derecho propio, de la historia de la fotografía de jazz para muchos aficionados de dentro y fuera de nuestras fronteras. Y digo esto, entre otras razones, porque quiero dejar constancia de la trascendencia histórica y cultural del momento que estamos viviendo. No puedo, por tanto, dejar de aconsejaros a todos que aprovechéis esta ocasión única para haceros con un ejemplar de esta portentosa y amplia colección de instantáneas en la que Esther Cidoncha ha condensado nada menos que veinticinco años de su actividad como fotógrafa de jazz.

Las primeras fotografías tuyas con las que me crucé en Internet fueron aquellas, bellísimas, que le hiciste en 2007 a la famosa contrabajista y compositora Esperanza Spalding, pues en aquella época yo acababa de descubrirla musicalmente y quería indagar más sobre ella; pero lo cierto es que quedé impresionado con tus fotos e inmediatamente puse un enlace de tu blog en el mío, con la impagable sensación íntima de haber descubierto un tesoro de valor incalculable. Toda la serie de los años noventa me impactó muy especialmente. Me dije a mí mismo: “¡Qué pedazo de fotógrafa! ¡Y es española! ¡Con este nivelazo y este recorrido tiene que ser súper conocida! ¡Y yo sin enterarme!”. Cuando vi, por ejemplo, la foto de Georges Adams, que es para mí un saxofonista emblemático desde que hace ya casi cuarenta años lo escuché por primera vez en Changes, de Charles Mingus, fue como una descarga eléctrica: ¡ahí estaba, sentado en la intimidad de su camerino, cazándote con su mirada al mismo tiempo que tú lo cazabas a él con tu cámara! Poco después te dediqué una entrada en mi blog a la que puse el título que finalmente te ha servido para encabezar esta impagable colección de fotografías minuciosamente escogidas entre cientos de negativos. La verdad es que sigo pensando que su título, ‘When Lights Are Low’, que en realidad le debemos al saxofonista Benny Carter, fue un verdadero hallazgo. Recuerdo que tú te identificaste con él de inmediato, y me alegro infinitamente de que continúes haciéndolo. Por cierto, el gran Benny Carter aparece también por partida doble en tu libro, dentro de esa extraordinaria serie que hiciste en Bayona en 1994 en el Festival de Jazz aux Remparts...

 Todo eso ocurría en octubre de 2007. En torno a tu blog se había venido gestando un nutrido grupo de amigos aficionados al jazz realmente fructífero, interesante y comunicativo, en el que las opiniones sobre tus fotografías suscitaban siempre una rotunda unanimidad (la misma, sin ir más lejos, que se respira hoy en cada uno de los exquisitos textos, tan distintos pero tan convergentes, que Wadada Leo Smith, Antonio Muñoz Molina, Chema García Martínez y José María Díaz-Maroto te dedican en tu libro). Hoy nadie discute que eres una maestra en el dominio del espacio y de la luz, una verdadera ‘compositora’ de la imagen, y lo digo también en un sentido musical y coreográfico. Voy a leer unas líneas de lo que escribí sobre ti en mi blog en 2007: “El arte de fotografiar utiliza un léxico y una metodología muy similares a los de esa actividad ancestral (hoy considerada poco menos que un deporte) llamada caza, aunque sus objetivos y sus resultados son, como sabemos, diametralmente opuestos. Mientras que la caza viola, interrumpe y elimina la vida, la buena fotografía –como toda manifestación artística verdadera– la preserva y la plasma, la retiene, consiguiendo detener el tiempo, nuestro tiempo, con una mirada nueva. Una virtud muy visible en su obra y muy preciada por mí es que Esther Cidoncha no aparenta, no maquilla, no alardea. Sus fotos están desnudas, no son nada artificiosas. Sus retratos son fieles no ya a la realidad, sino a la verdad, y en los ambientes que abarcan se respira calma viva, soledad, respeto y una gran pasión por el oficio”. 

Pues bien, Esther, tú te has hecho a ti misma y no necesitas que nadie convenza a nadie, y mucho menos a ti, de lo buena fotógrafa que eres; en todos estos años no has dejado de crecer y hoy te considero, más que nunca, una ‘cazadora de vida’ innata, cada vez más experta, más ágil, intuitiva, natural, independiente, segura de sí misma, metódica, minuciosa, siempre alerta, que no se deja seducir por presas fáciles ni por mañas artificiosas. Estás a la misma altura que los más grandes: William Claxton, Herman Leonard, Bob Willoughby... A éste último me recuerdas mucho. No sólo por su nivel artístico, sino también por su forma de entender la profesión, su pericia para desenvolverse en la estrechez de los clubes y en el laberinto humano de los conciertos, su capacidad para expresarse con la cámara y plasmar a bote pronto la esencia y los claroscuros del universo del jazz… Por otra parte, tu estilo, tu aplomo, tu sintaxis visual, son muy ‘cinematográficos’; muchas de tus instantáneas son como auténticos largometrajes –por el tiempo que pasaría uno contemplándolas–, y me traen a la memoria imágenes del cine negro americano, de aquellas películas tan crudas, sobrias y contundentes (y tan cercanas a los entresijos del jazz) dirigidas por Otto Preminger, Anthony Mann, Howard Hawks o Joseph H. Lewis; su modo de entender la estética fotográfica, utilizando un blanco y negro frío, limpio, sin alardes, con un sentido de la composición y la construcción formal extremadamente expresivo. Claro que ellos contaron con los mejores profesionales de la época: directores de fotografía como Sam Leavit, John Alton, Milton Krasner... Éste último trabajó a las órdenes de Fritz Lang y otro director de origen alemán que siempre me ha gustado mucho, Robert Siodmak. La plástica del cine negro, su luz, sus claroscuros, su desnudez y su rigor estructural se asemejan mucho, como digo, a los de tus fotografías. Sólo hay que ver tu magnífica instantánea de Lester Bowie entre bambalinas, calentando con la trompeta en los momentos previos al concierto; o la de Nicholas Payton y su grupo aguardando su turno tras el escenario; o la del contrabajista Tyler Mitchel con su traje blanco y su rostro envuelto en el humo de su cigarrillo... Por cierto, Bob Willoughby fue también un importantísimo fotógrafo de estudio… Me gustaría preguntarte si has practicado alguna vez esa forma de fotografiar y si te habrías sentido cómoda siendo, como él, cronista gráfico y retratista de estrellas en Hollywood…

El caso es que tú misma, Esther, me confesabas hace poco por teléfono lo difícil que puede llegar a ser, cuando te lanzas a ‘la caza’, salvar los contratiempos, el bullicio, la multitud, la falta de luz y de espacio, y conseguir extraer siquiera una instantánea de calidad entre mil, en la que todas esas adversidades colaterales no se perciban en absoluto. Parafraseando a mi paisano Ramón Gaya, gran pintor, poeta delicadísimo, lúcido pensador y uno de los artistas más importantes del siglo XX, yo diría que lo verdaderamente hermoso de tus instantáneas es que se nos ofrecen, y ahora más que nunca, como lugares, como espacios donde la realidad ha sido salvada; porque la realidad es caótica y necesita ser liberada, salvada de sí misma, rescatada del caos que es siempre el presente. Esto es: gracias al arte se salva la realidad y, con ella, nos salvamos todos. 

La fotografía es, esencialmente, un arte de observación. Podríamos afirmar que es el arte de ver, de escrutar la realidad. Como dice Geoff Dyer oportunamente en la cita que encabeza el texto que has escrito para tu libro: “El ojo escucha lo que el oído no oye”. Y la fotografía de jazz por excelencia, Esther, y te refieres a ello en tu texto, es la instantánea. Hay que tener mucho temple para ser un buen fotógrafo. Un fotógrafo tiene que estar viendo las cosas siempre como si se encontrara con ellas por primera vez; ha de mirarlo todo con sorpresa, instinto e intuición, pero también sin sobresalto, sin perder su naturalidad. Por eso una de las cualidades que más he aprendido a apreciar en todos los modos de creación artística –y no sólo en ellos, la considero ya imprescindible en el simple y mero oficio de vivir–, es su vínculo íntimo con el silencio. Para mí, el verdadero arte es hermano del silencio. Y esa es precisamente una de las mayores cualidades de la fotografía: el silencio es su aliado primordial. Por otra parte, el trabajo del fotógrafo es casi siempre furtivo, solitario, tan solitario o más, si cabe, que el trabajo de un músico. El músico necesita imperiosamente silencio a su alrededor para expresarse. La labor del fotógrafo consiste precisamente en captar ese silencio solemne que el músico necesita a su alrededor para expresarse. ¡Difícil tarea! El jazz, por otra parte, es un género sumamente complejo desde el punto de vista musical, pero su imaginería, su acervo visual, los códigos que le sirven de soporte expresivo son, al menos en apariencia, muy limitados y repetitivos gráficamente. La gran mayoría de fotografías de jazz que pasan ante nuestros ojos nos parecen siempre las mismas. Indudablemente, la fotografía es uno de los mejores vehículos comunicativos para adentrarnos en un universo musical y cultural con una personalidad tan propia, pero captar fotográficamente su esencia es realmente difícil. La inmensa mayoría de fotógrafos capturan la realidad; los buenos fotógrafos, los fotógrafos de verdad, que sois muy escasos, la liberáis. 

Bueno, voy terminando... 

Esther, tus instantáneas reflejan la pasión, la tenacidad, la responsabilidad, la sensatez y la autoexigencia necesarias para ser la extraordinaria fotógrafa que eres; e intuyo que a veces puedes llegar a ser incluso severa, inflexible contigo misma... En ellas se aprecia también tu riguroso método de trabajo, tu capacidad de síntesis y de organización, tu contagioso entusiasmo por el oficio. Cada paso que das es fruto de un minucioso análisis. Todo ello confiere calidad estética y artística a tu obra. Y este libro es producto de esa ‘profesionalidad’, que yo prefiero llamar ‘entrega’, ‘dedicación’: amor, en suma. Pero al margen de su altísima calidad estética y artística, este libro es también una evocación íntima de muchos momentos mágicos que ya no existen, lo que le confiere una entrañable nostalgia poética. Es más, muchos de los músicos que figuran en su interior ya no están. Por suerte, Esther, tú los inmortalizaste en vida, supiste estar en el momento y en el lugar precisos para dar fe de ellos y perpetuar su aura, su presencia entre nosotros. Antes he dicho que consideraba tus instantáneas muy cinematográficas; pero si tuviese que compararlas con un género literario, me decantaría sin dudarlo por el más sobrio y conciso, el de la poesía breve, concretamente por los ‘haikus’ japoneses, que con tan sólo tres versos son capaces de expresar no sólo ideas y emociones muy profundas, sino también de abarcar el orden, la historia, la razón de ser y las leyes que imperan en el universo al que pertenecen y por el que han ‘venido’ al mundo. Es por eso que perduran y podemos hacerlos nuestros. Con tus fotografías pasa lo mismo: todas y cada una de ellas contienen y resumen el universo del jazz, su atmósfera aristocrática; en todas y cada una de ellas consigues un perfecto equilibrio entre la expresividad y el silencio, tan necesario en el arte. Y, ya que me he referido a la poesía, no puedo dejar de mencionar una frase que me dijo hace unos días un amigo músico, también muy aficionado a la fotografía: “Un buen fotógrafo es un poeta de la luz”. Eso eres tú, Esther: una poeta de la luz.

Los tiempos cambian, las modas pasan, incluso las conductas y los hábitos  se renuevan, pero el arte verdadero arraiga y permanece. Como la mejor pintura, como la mejor poesía, como el mejor cine, como el mejor jazz, no te quepa duda alguna, Esther Cidoncha, de que ésa es la categoría a la que pertenece ‘When Lights Are Low’.

Gracias por escucharme y buenas noches.







Bazil Meade Trio featuring Annette Bowen - Festival Jazz and Blues de Ribadeo



Annette Bowen desde muy joven se incorporó al prestigioso The London Community Gospel Choir, siendo en la actualidad voz solista de la formación. Ha compartido escenario con grandes figuras como James Brown. Aquí la vemos en pleno concierto. Desde luego no le falta fuerza, garra, emotividad y entusiasmo.

Bazil Meade Trio featuring Annette Bowen
Festival Jazz and Blues de Ribadeo, 25 de julio de 2014

Annette Bowen © by Esther Cidoncha 2014




10 de diciembre de 2014




Alana Sinkëy - Cosmosoul - Festival Jazz and Blues de Ribadeo



Era hora de poner fotografías del magnífico festival de Ribadeo de este verano. Fueron unos días increíbles. Qué bien se come, que bueno está todo, qué vinos tienen, qué paisajes, sus gentes, y el propio festival a gustísimo estuve. Os lo recomiendo. Aquí os presento a la bellísima e impresionante cantante Alana Sinkëy originaria de Guinea-Bisau. Es la voz del grupo Cosmosoul. Integrado por cinco miembros de diferentes culturas hacen una música original explorando el Soul y la música negra. El quinteto reside en Madrid, siendo líderes de la música negra en España.

Alana Sinkëy, voz
Abel Calzetta, guitarra
Manuel Pablo Sanz, bajo
Sergio Salvi, teclados
Akin,Onasanya, batería y percusión
Festival Jazz and Blues de Ribadeo, 26 de julio de 2014

Alana Sinkëy © by Esther Cidoncha 2014







Sumrrá - Manuel Gutiérrez - Festival Jazz and Blues de Ribadeo



Manuel Gutiérrez es uno de los grandes pianistas de nuestro país. Nació en Ferrol en 1963. Desde el año 2000 es uno de los miembros de la formación Sumrrá junto al contrabajista Xacobe Martínez y al batería LAR Legido. A finales de julio tocaron en el Festival Jazz and Blues de Ribadeo. Impresionante. Si el concierto que dieron en el 'Johnny' en 2008 me impactó, verlos de nuevo en Ribadeo me confirmó que son uno de los tríos más importantes y destacados de nuestra península. Imprescindibles.

Manuel Gutiérrez, piano
Xacobe Martínez, contrabajo
LAR Legido, batería
Festival Jazz and Blues de Ribadeo, 27 de julio de 2014

Manuel Gutiérrez © by Esther Cidoncha 2014




9 de diciembre de 2014




Sumrrá - Xacobe Martínez - Festival Jazz and Blues de Ribadeo




Sigo con el excelente trío Sumrrá en el Festival Jazz and Blues de Ribadeo de 2014. Algunas imágenes en pleno concierto del magnífico contrabajista Xacobe Martínez.

Manuel Gutiérrez, piano
Xacobe Martínez, contrabajo
LAR Legido, batería
Festival Jazz and Blues de Ribadeo, 27 de julio de 2014

Xacobe Martínez © by Esther Cidoncha 2014





8 de diciembre de 2014




Sumrrá - LAR Legido - Festival Jazz and Blues de Ribadeo



Sin duda el concierto que más me impactó del Festival Jazz and Blues de Ribadeo, por su nivel altísimo de calidad, de creatividad, de profundidad, de complicidad y entrega, de innovación y vanguardismo. Es uno de los tríos más sólidos del panorama jazzístico en la península. Me estoy refiriéndo a Sumrrá. Vienen del norte, de Galicia. Trío formado por el ferrolano Manuel Gutiérrez al piano, el compostelano Xacobe Martínez al contrabajo y el vallisoletano LAR Legido a la batería. Desde el año 2000, cuando comenzó el proyecto, los tres músicos han ofrecido cientos de conciertos y realizado giras en España, Bolivia, Sudáfrica o Bulgaria. Hace tiempo que no se ve un músico fumando en pleno concierto. Y aquí lo tenemos a LAR Legido disfrutando del humo de su cigarrillo.

Manuel Gutiérrez, piano
Xacobe Martínez, contrabajo
LAR Legido, batería
Festival Jazz and Blues de Ribadeo, 27 de julio de 2014

LAR Legido © by Esther Cidoncha 2014








5 de diciembre de 2014




Imágenes de una pasión. Por Chema García Martínez. Publicado en El País.



IMÁGENES DE UNA PASIÓN

Esther Cidoncha publica ‘When lights are low. Retratos de jazz’, un libro que reúne 150 de sus fotografías a músicos, realizadas durante años viajando alrededor del mundo

Chema García Martínez
Madrid 5 de diciembre de 2014

“La vida no es nada sin pasión; y no hay mayor pasión en la vida que el jazz”. Esther Cidoncha, oranesa de nacimiento y madrileña por vocación, es la autora de When lights are low. Retratos de jazz, un recorrido por los escenarios del jazz a través de la fotografía, que ha editado La Fábrica con prólogo del trompetista y compositor Wadada Leo Smith y textos de, entre otros, Antonio Muñoz Molina. “El jazz te da lo que la vida te quita”, opina Cidoncha. “Parece que tengas que ir a escuchar un buen concierto de jazz para encontrar esa fuerza vital. A mí me pasa: la vida, sin el jazz, no me llama la atención; sin embargo, cuando estoy en un concierto, surge la magia y tú sabes que ese hombre que está sobre el escenario trabaja duro todos los días para conseguir transmitirme eso que te está partiendo en dos. Ese es el milagro del jazz: hacer fácil lo difícil, y que te seduzca completamente”.

Durante un lustro, Cidoncha formó parte de la compañía barcelonesa Mudances, de Àngels Margarit: “Me compré una camarita y aprovechaba las giras para hacer fotos en el escenario, durante los descansos, y en los lavabos, los camerinos… Me gustaba la estética de una persona cambiándose de ropa, las ventanitas de los hoteles baratos…”.

De la danza contemporánea al jazz fue un paso. El que Esther, residente, entonces, en la ciudad de Valencia, dio el día en que cayó en sus manos un disco del sello Blue Note: “Fue un enamoramiento inmediato. Cuando vi la primera de aquellas portadas maravillosas sentí el impulso irresistible de ponerme a hacer fotos”.

En los años noventa, Valencia vivía su edad de oro del jazz: “Tuve la suerte de estar muy bien relacionada con los mánagers. Quedaba con ellos y me dejaban ir a la prueba de sonido. Fue una época maravillosa, porque apenas había fotógrafos, y menos de jazz, con lo que prácticamente estaba yo sola con los músicos, me dejaban subir al escenario o ir al camerino con ellos, también yo era una chica muy jovencita y les hacía gracia”.

La necesidad enseñó a Esther a manejarse en las distancias cortas propias del jazz: “Empecé con una Yashica con un solo objetivo de 50 mm., con lo que me tenía que colocar a un metro de distancia del músico como mucho, y eso creaba una gran complicidad entre ellos y yo. Los músicos estaban encantados, me hacían guiños, se notaba que les gustaba, incluso coqueteaban conmigo”.

Delante del objetivo de Esther Cidoncha desfiló la crema y nata del género: “En los noventa todavía vivían los grandes, como Harry Edison, Benny Carter o Hank Jones, auténticos caballeros, tan cercanos y elegantes dentro como fuera del escenario; y eso es algo que se ha perdido. Ha cambiado completamente la estética del jazz. Yo he hecho conciertos con los músicos tocando en chándal, lo que es un reto para el fotógrafo, porque tu trabajo es sacar belleza de algo que empieza a ser no ya tan plástico”.

La pasión por el jazz la trajo a Madrid hace 15 años: “Los mejores años de mi vida los he pasado en el San Juan Evangelista. El Johnny era el motivo que me justificaba vivir en Madrid”. Los tiempos han cambiado para todos, también para Esther Cidoncha. “Echo en falta ese lado lúdico que podías encontrar en los músicos que iban al Johnny. Los músicos de ahora quieren parecerse a las grandes estrellas del rock, se olvidan de lo que es el jazz, un lenguaje complejo que expresa emociones sencillas, y cuando les conoces sólo están interesados en venderte el disco que acaban de grabar”. Una queja que extiende la interesada a los organizadores de conciertos: “La política de los organizadores ahora es ‘aquí cabemos todos’, no importa si eres buen o mal fotógrafo; entonces te ponen en un rincón y te dan un tema, en cuanto acaba sale uno y te echa. No te da tiempo para pensar. Y, claro, siempre te sale alguna foto, pero no es la que tú hubieras querido hacer. Para ser un buen cazador de imágenes necesitas, sobre todo, calma. La fotografía hay que reflexionarla, eso es lo que distingue a los grandes fotógrafos como Francis Wolff, Herman Leonard o William Claxton. Yo hago fotografías de jazz porque admiro al músico de jazz y veo que no está valorado como se merece. Quiero dignificar a esos músicos y hacer la fotografía que ellos se merecen. No le veo sentido a hacer una foto mediocre en tres minutos: esa no es la fotografía que ellos se merecen”.

When lights are low. Retratos de jazz reproduce la peripecia de la fotógrafa recorriendo la geografía del jazz a lo largo de 150 instantáneas en primoroso blanco y negro: “Hay una plasticidad y un dramatismo envolviendo al músico de jazz que me sigue fascinando, sus gestos, sus ropas extravagantes, los instrumentos… El músico de jazz se deja la piel cada noche, no tiene tiempo para pensar, y todo cuanto hace termina conduciendo a ese instante fugaz en el que surge la magia… Hay tanta belleza en el jazz…”.

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2014/12/04/madrid/1417724107_237210.html






4 de diciembre de 2014




Hakon Stene - Sigbjorn Apeland - Cafe OTO - Londres




Hakon Stene, vibráfono
Sigbjorn Apeland, armonio
Cafe OTO, Londres, 21 de noviembre de 2014

Me encanta ir a Cafe OTO, uno de mis clubes favoritos de Londres. Se está más que a gusto. Un hermoso concierto aquella noche donde el percusionista noruego Hakon Stene Ensemble y el también noruego Sigbjorn Apeland interpretaron obras de Laurence Crane, Gavin Bryars y Christian Wallumrod; de su excelente disco 'Lush Lament For Lazy Mammals'. Os dejo algunas imágenes de lo que se vivió durante la audición.

Photos © by Esther Cidoncha 2014












3 de diciembre de 2014



Presentación de mi libro WHEN LIGHTS ARE LOW. Retratos de jazz. Portraits in jazz. Por Esther Cidoncha.




Quiero expresar mi máximo agradecimiento a todo el equipo, que ha participado en el libro WHEN LIGHTS ARE LOW. Tanto a la editorial La Fábrica, como al estudio de diseño El Taller-Lo Otro, a los autores de los diferentes textos, al traductor; y a todos los amigos que de manera invisible han participado aportando ideas, entusiasmo y han dedicado tiempo al proyecto, hoy LIBRO.

Deseo dar las gracias a todos estos músicos retratados que se han dejado fotografiar por mi, por su generosidad y paciencia.

También a los dueños de los clubes de jazz, managers, técnicos de iluminación, coordinadores de eventos.

Revisando mis primeros negativos, empecé a realizar fotografías de jazz en 1989 en Valencia, con el mítico grupo legendario Modern Jazz Quartet, uno de los combos que más han influido en la historia del jazz moderno. O sea que han pasado 25 años desde entonces. Buena fecha para celebrarlo con la edición de un libro.

Me inicié en la música del jazz, pasada mi adolescencia, en casa de un amigo que tenía discos de Art Blakey, Charlie Parker, Thelonious Monk, Miles Davis, Coleman Hawkins, Duke Ellington o Charlie Mingus entre otros. ¿Os suenan algunos de estos nombres? En seguida me gustó esa música a veces extraña, difícil, abstracta, compleja, pero también evocadora, sugestiva, vitalista, individualista, creativa, por momentos introspectiva o explosiva, interpretada por músicos que necesitan expresar lo que no pueden exteriorizar con palabras, creando un lenguaje original singular, inalienable e intransferible.

Años más tarde, y siendo bailarina profesional de Danza Contemporánea en Barcelona, me compré una cámara japonesa, una pequeña Yashica de un solo objetivo de 50 mm. Mi estímulo por la fotografía de jazz fue inmediato. Compraba los carretes en blanco y negro y los revelaba en casa, en un pequeño laboratorio preparado con todos los materiales disponibles. Siempre era un nuevo asombro descubrir las imágenes realizadas durante el concierto o la prueba de sonido. Me obsesionaba estudiar rápidamente los negativos que estaban colgados con pinzas de tender entre unos hilos puestos para la ocasión encima de la bañera. Todo el proceso muy doméstico.

Luego llegaba la hora del laboratorio, de plasmarlo sobre papel baritado, un papel exquisito y muy apreciado por los fotógrafos. Le dediqué cientos de horas al positivado, estudiando qué contraste y dureza de papel utilizar, qué texturas, qué foto y el porqué. Se han ido muchas horas de mi vida en ello. Recuerdo muy bien los olores de los líquidos del positivado, olor muy fuerte e intenso. Después de una larga jornada donde no se podía ver la luz del día, totalmente a oscuras con un sólo foco rojo, debía dejar el espacio impecablemente limpio pues el polvo y la suciedad es enemigo del laboratorio fotográfico.

Desde entonces y hasta el día de hoy lo increíble es que aquí sigo. Cada vez que voy a un concierto que me gusta, disfruto nuevas emociones, estar cerca de los músicos, cuando los veo salir a escena y los fotografío a través de mi objetivo me produce un fuerte estímulo estético. Es una de las experiencias gratas de mi vida que sigue produciéndome placer. El jazz me provoca felicidad, entusiasmo, vitalidad, atracción, hechizo.

Para ser fotógrafo de jazz debe haber dos premisas: una es ser un aficionado al jazz, sino no tiene ningún sentido. Y la otra es que te interese la fotografía. La estética y la gráfica en torno al jazz me llamó poderosamente la atención.

Me  fascinaron las imágenes del clásico fotógrafo de jazz Herman Leonard que en 1948 se instaló en Nueva York y abrió su estudio en el Greenwich Village. Siendo un enamorado de este estilo musical, retrató en esta ciudad, en plena época dorada del jazz, años 40 y 50, a los grandes músicos que desarrollaron este género desde Ella Fitzgerald, Billie Holiday, Art Tatum, Bud Powell, Art Blakey, Dexter Gordon o Lester Young, por nombrar unos pocos. Sus fotos relatan muy bien la esencia del jazz. Su blanco y negro elegante, los contraluces que reflejan también el ambiente del humo de los cigarrillos, el espíritu bohemio, sus composiciones perfectas. Conocí a los grandes del jazz a través de su mirada.

Las portadas de discos de los elepés de los años 50, con su tamaño de 30 centímetros, como las del sello Blue Note, con un diseño gráfico innovador y vanguardista del genial Reid Miles, y fotografías del excelente Francis Wolff, fueron y siguen siendo mis favoritas. De hecho, la portada del libro When Lights Are Low está inspirada claramente en esa estética, actualizada a nuestra época.

Los sellos discográficos, Pacific Jazz Records y Contemporary, utilizaron imágenes del fotógrafo de la costa Oeste, William Claxton.  Magníficas cubiertas que transmiten el espíritu efervescente de la música.

Otros fotógrafos que me han influido son el americano Lee Friedlander, colaborador del sello jazzístico Atlantic. Y gran amante de las gentes del jazz. También el fotógrafo de Boston Burt Goldblatt con cubiertas discográficas de muy alta calidad e interés gráfico. Los fotógrafos Milt Hinton, William Gottlieb y Bob Willoughby.

Americanos todos ellos, me han inspirado e influido a la hora de buscar una estética propia y un lenguaje en mis fotografías.

Hay una más que evidente afinidad entre fotografía, fundamentalmente en blanco y negro, y el sonido del jazz. Esta vinculación proviene de ciertas similitudes entre estos dos géneros artísticos. Ambos son espontáneos, captan emociones, experiencias en un breve instante. A mi entender, la fotografía de ensayos o de un concierto no necesita colorido, el blanco y negro por sí solo se basta. Así mismo el jazz lo veo de este modo, sobrio, sin aderezos, puro, austero, evocador, sugestivo. Porque habla de verdad, de emociones vitales. La creación y la improvisación ocurre en cada instante de manera continua. La fotografía capta ese instante. Y otros muchas situaciones, como son el ambiente que se vive en un club de jazz y el momento de concentración de un músico antes de salir al escenario.

El jazz utiliza un lenguaje muy complejo para hablarte de emociones, de esencia, de verdad. Basta para ello escuchar a John Coltrane, a Thelonious Monk, Lester Young o a Archie Shepp y comprender y percibir que pese a su complejidad y abstracción el jazz llega directamente a nuestras emociones de un modo directo, como un rayo que te atraviesa y parte por la mitad.

Hoy tenemos el honor de escuchar al trompetista cubano Jorge Vistel, y advertir todas estas cualidades.

Sin duda estoy influenciada no sólo por los grandes fotógrafos de jazz sino también por los grandes de la fotografía como Henri Cartier-Bresson, Man Ray, Ansel Adams, André Kertész, Andreas Feininger, Robert Doisneau, Walker Evans, Harry Callahan, Lee Friedlander, Diane Arbus, Bill Brandt, Man Ray o Paul Strand, Alexander Rodchenko o László Moholy Nagy.

Sin la fotografía, el jazz no sería lo mismo. Ver la imagen de nuestros ídolos nos acerca de una manera mucho más cómplice a su música y a su persona. Tanto las portadas de los discos como las críticas de música van acompañadas de fotografías de aquellos a los que admiramos. Pensemos en los músicos famosos que han atravesado la barrera del jazz como Louis Armstrong, cuya imagen es un icono del jazz, Billie Holliday o Dizzy Gillespie. Impensables sin sus retratos.

El ambiente donde se desenvuelve la magia del jazz suele ser oscuro, tenue, con iluminación de grandes contrastes. Para ello hay que utilizar película de sensibilidad muy alta a la luz. Prácticamente la mayoría de mis imágenes han sido disparadas a 3200 ISO. Normalmente a la luz del día se puede disparar a 50 ISO o a 100 ISO, para que entendáis la diferencia. Ello significa que hay un constante desafío y el estar al límite de la técnica. Preparar la cámara para ser disparada en condiciones muy adversas es pura sagacidad. Por ello hay que ser muy rápido y estar constantemente al acecho para detener ese instante fugaz que impregnará de sonido a la imagen.

A la hora de fotografiar al intérprete mi determinación es ir más allá de la mera documentación neutra y objetiva de ese momento. Mi atención esta puesta en captar la esencia de ese instante. Para ello aprovecho los distintos elementos que tengo a mi alcance, tanto en el interior de los camerinos, como en las pruebas de sonido o el mismo concierto: jugar con la iluminación; con diferentes focos de intensidad y contraste; sacar partido a la variedad de instrumentos, tamaños, formas, materiales. O la sobriedad de un escenario desnudo, o lo contrario, un club de jazz con ambiente, gente atmósfera jazzística; micrófonos, partituras.

Tener en cuenta la forma de vestir de algunos músicos, que puede ser extravagante, atractiva, refinada. Sus gestos, una sonrisa hacia la cámara, una mirada concreta hacia un punto; un silencio donde la introspección se hace escucha.

Las pruebas de sonido dan al fotógrafo una mayor cercanía y proximidad al músico. A través el objetivo se establece una complicidad que va más allá de las palabras. En esos momentos de intensa concentración se debe actuar de manera cómplice con los músicos.

Mantener la calma, tener intuición, es importante y decisivo porque, en esta época digital, es fácil disparar en un breve espacio de tiempo un sinfín de fotos. Borras en un instante las que no interesan.

Sin embargo, no me gusta aprovecharme de ello y procuro esperar momentos especiales que me atraigan la atención. Veo la imagen a través del visor y busco el encuadre que me gustaría, espero el momento oportuno, con mayor iluminación para poder disparar, que no haya excesivo silencio por parte de los músicos, se trata de no llamar la atención ni molestar a nadie con el ruido del clic. Hay que tener paciencia, mucha, si tienes una idea clara de la foto que quieres conseguir.

Un buen momento puede ser cuando toca un batería, sin el batería el fotógrafo suele estar perdido. Una buena fotografía de jazz es toda una serie de circunstancias; incluyendo que el músico sea fotogénico, expresivo, su atuendo, su look. Todo influye. Da mucho juego el que el intérprete vaya vestido de manera impecable, con elementos como una corbata llamativa, un sombrero estilo cine negro o un gran anillo en alguno de sus dedos.

Me hubiera gustado fotografiar a muchos músicos de los años dorados del jazz obviamente, como Duke Ellington, Sarah Vaughan, Erroll Garner, Coleman Hawkins, Ben Webster, Gerry Mulligan, Miles Davis o al saxofonista alto Art Pepper. Pero nací un poco más tarde. Por suerte también, pues sigo siendo joven para fotografiar a los nuevos intérpretes del jazz.

He tenido la ocasión de retratar a otros tantos músicos grandes, con sus carreras bien avanzadas, como Sonny Rollins, Milt Jackson, Art Farmer, Ray Brown, Harry Sweets Edison, Clark Terry, Benny Golson, George Cables, Lee Konitz, Ted Curson o bien Yusef Lateef. La mayoría de los que acabo de nombrar han fallecido.

WHEN LIGHTS ARE LOW muestra una esmerada selección de fotografías escogidas entre miles de negativos. En la actualidad poseo un archivo muy amplio, que debo manejar con método y disciplina. Nombres, locales, clubes , festivales, ciudades, países, fechas; todo ello debe estar clasificado de manera estricta. Para ello hay que dedicarle tiempo,horas, orden.

WHEN LIGHTS ARE LOW rinde homenaje a estos músicos que, sin ellos mismos pretenderlo, han sabido posar ante el objetivo con la misma naturalidad y autenticidad que transmiten con su música. Como nos enseñó el distinguido pianista, compositor y director de orquesta americano Duke Ellington, en un lejano febrero de 1932: It Don't Mean a Thing, If It Ain't Got That Swing (Lo que equivale a decir: No significa nada si no tiene swing).

Ojalá que estás fugaces instantáneas os hagan sentir ese swing que llevan dentro.


Esther Cidoncha
La Fábrica, Madrid, 22 de octubre de 2014

27 de noviembre de 2014



Evan Parker - Paul Lytton - Sten Sandell - John Edwards - Vortex Jazz Bar - Londres



Evan Parker es uno de los saxofonistas más interesantes e innovadores de Europa. Ha colaborado con Cecil Taylor, Paul Bley, Anthony Braxton y Agustí Fernández, entre otros. El batería Paul Lytton es uno de los pioneros de la música improvisada europea. Lytton innovó la forma de tocar la percusión ampliando la batería con la introducción de la amplificación y la electrónica. El pianista sueco Sten Sandell es una de las figuras clave en la escena del jazz y la improvisación libre escandinava. Suele tocar con Mats Gustafsson, Raymond Strid; lidera su propio trío junto a Johan Berthling y Paal Nilssen-Love. John Edwards es un verdadero virtuoso cuya técnica e imaginación es ilimitada. Ha redefinido el papel dramático del contrabajo. Aquí muestro algunas imágenes de lo que sucedió aquella noche en el Vortex Jazz Club.


Evan Parker, saxo tenor
Sten Sandell, piano
John Edwards, contrabajo
Paul Lytton, batería
Vortex Jazz Club, Londres, 20 de noviembre de 2014

Photos © by Esther Cidoncha 2014







26 de noviembre de 2014



Paul Lytton - Vortex Jazz Bar - Londres




El batería de jazz Paul Lytton nació en Londres en 1947. En 1969, unido al saxofonista Evan Parker, empezó a experimentar con la música de improvisación libre, formando pronto un trío junto al contrabajo Barry Guy. Paul Lytton es uno de esos músicos difíciles de fotografiar en un concierto. Desde el mismo momento que comienza a tocar baja la cabeza concentrándose en esa postura de tal manera que es casi imposible hacer una foto tocando con la cara de frente. Además es nervioso y no para de gestualizar, moverse, girarse. Aquí lo muestro al finalizar el concierto recogiendo su batería. Por cierto, qué magnífica velada en el club de jazz Vortex de Londres.

Evan Parker, saxo tenor
Sten Sandell, piano
John Edwards, contrabajo
Paul Lytton, batería
Vortex Jazz Club, Londres, 20 de noviembre de 2014

Paul Lytton © by Esther Cidoncha 2014




25 de noviembre de 2014



Evan Parker - Vortex Jazz Bar - Londres




Cómo echo de menos un concierto de estas características en Madrid. Huérfanos sin el 'Johnny'. Me he tenido que venir al Vortex Jazz Bar de Londres para poder disfrutar un jazz de altos vuelos contemporáneos, de sonoridades vanguardistas, modernas, disonancias, improvisación, creatividad a raudales, maestría. Increíble. De momento por este concierto ha valido la pena venir a Londres, hoy mi primera noche de estos cuatros días. El saxofonista Evan Parker en su mejor momento, lúcido, sabio, vertiginoso, profundo, sin rastro de artificio, ese sonido que le nace de muy dentro. Al igual que sus acompañantes Sten Sandell, John Edwards y Paul Lytton. Por cierto, de unas aproximadamente 60 personas en el club he calculado unas 8 mujeres viendo el concierto. Y una sola fotógrafa, yo. A reflexionar.

Evan Parker, saxo tenor
Sten Sandell, piano
John Edwards, contrabajo
Paul Lytton, batería
Vortex Jazz Bar, Londres, 20 de noviembre de 2014

Evan Parker © by Esther Cidoncha 2014




19 de noviembre de 2014



Evan Parker - Club de Música y Jazz San Juan Evangelista - Madrid


Estoy deseando que llegue mañana jueves a las 20.30h porque justo en ese momento estaré escuchando al saxofonista tenor y soprano Evan Parker, al pianista Sten Sandell, al contrabajo John Edwards y al batería Paul Lytton; los cuatro grandes maestros europeos de la música improvisada. Y todo ello será en el club de jazz Vortex en Londres. Sí amigos, me voy unos días a Londres.

Evan Parker nació en Bristol en 1944 es una figura fundamental del desarrollo del jazz contemporáneo europeo y libre improvisación. La fotografía que os muestro pertenece al 6 de noviembre de 2008, en el Club de Música y Jazz San Juan Evangelista, diez músicos en escena bajo la dirección del contrabajo y director Barry Guy New Orchestra. Fue un conciertazo que duró una hora a un volumen más que elevado y un ritmo trepidante. Qué noche la de aquel día.

Evan Parker © by Esther Cidoncha, Club de Música y Jazz San Juan Evangelista 2008




18 de noviembre de 2014



Jack DeJohnette - Club de Música y Jazz San Juan Evangelista



Jack DeJohnette © by Esther Cidoncha, Club de Música y Jazz San Juan Evangelista 2007

Son tantos y tantos los grandes músicos que han pasado por el Club de Música y Jazz San Juan Evangelista que su lista no acaba nunca así como mis numerosos recuerdos formidables. Tuve la suerte desde 2006 de disfrutar de muchos de sus conciertos, hacerme una asidua de todo lo posible a lo que pude acudir. Pero no solo me pasaba a mi, sino también a mis compañeros fotógrafos les ocurría lo mismo, así como a amigos y a aficionados. Todos nos reservábamos siempre tiempo y espacio para acudir puntualmente a la cita con el 'Johnny'. Imperdible su programación. Y es que el Johnny daba mucho más de lo que te podías esperar e imaginar. Es una gran pena lo que está pasando con un local tan emblemático y una gran pérdida para el mundo del jazz y para los jóvenes músicos que no tendrán la oportunidad de tocar allí.







Louis Moholo-Moholo - Festival Periferias - Huesca



Louis Moholo-Moholo en pleno concierto. Me gusta su mirada de hombre sabio y músico comprometido. Nace en Sudáfrica en 1940. Este batería ha tocado con muchos músicos entre ellos con Archie Shepp, Evan Parker, Enrico Rava, Cecil Taylor, Peter Brötzmann o Keith Tippett. Fijaros de qué músicos estamos hablando. Vanguardia y compromiso.

Alexander Hawkins, piano
Louis Moholo, batería
Festival Periferias, Huesca, 1 de noviembre de 2014

Louis Moholo © by Esther Cidoncha 2014





14 de noviembre de 2014



Shot Gun Jazz Band - The Spotted Cat - New Orleans 2012


New Orleans es una ciudad sorprendente, la parte antigua conserva el viejo sabor de lo intemporal. En la calle Frenchmen Street repleta de clubes de jazz y otras músicas se vive ese pulso vital que se saborea entre un club y otro, puedes acabar donde menos te lo esperas y disfrutar de la música a cualquier hora de la tarde o de la noche. Paseando entramos en The Spotted Cat. La entrada es libre y entras y sales cuantas veces quieras y te apetezca. Es un club hecho exclusivamente para disfrutar bailar tomar una copa y todo ello a ritmo de swing una banda tras otra hasta la madrugada.


The Spotted Cat © by Esther Cidoncha 2012








Backstage - Festival Periferias - Huesca


A través de mi inestimable amigo Jesús Moreno me enteré del concierto que daban en Huesca dentro del festival Periferias a dúo el batería sudafricano Louis Moholo-Moholo y el pianista inglés Alexander Hawkins. Allí que nos fuimos. Estrené cámara de fotos último modelo Nikon, la cual no manejo todavía bien dada su complejidad. Hice pruebas en el backstage del auditorio de Huesca mientras los músicos practicaban en las pruebas de sonido. Moholo decidió que no quería focos potentes ni suaves hacia la batería, lo que motivó que no se le pudiera hacer fotos mientras ensayaba. Así que me entretuve realizando pruebas con la cámara en la parte trasera del escenario.


Alexander Hawkins, piano
Louis Moholo, batería
Festival Periferias, Huesca, 1 de noviembre de 2014

© by Esther Cidoncha 2014




12 de noviembre de 2014

11 de noviembre de 2014

6 de noviembre de 2014



James Brandon Lewis




James Brandon Lewis © by Esther Cidoncha 2014
Sala Clamores, Madrid, 5 de noviembre de 2014

Ayer me lo tomé con calma después del trabajo cené tranquila pensando que un miércoles a las 22.30h no habría mucha gente para escuchar en la Sala Clamores a James Brandon Lewis en trío. Mi sorpresa fue mayúscula al entrar el concierto había comenzado y la sala estaba completamente a rebosar. Un silencio presidía la oscuridad tan solo la exquisita  y sugestiva música de Brandon Lewis sonaba en la calidez del local. El auténtico jazz sigue más que vivo, una vez más se hizo la magia.




19 de octubre de 2014



Jorge Vistel - Bogui Jazz Club - Madrid



Jorge Vistel © by Esther Cidoncha 2014

En pleno concierto durante la presentación de su nuevo disco Cimarrón, en el Bogui Jazz Club, 2014.

CIMARRÓN
Jorge Vistel: trompeta
Reinier Elizarde El Negrón: contrabajo
Michael Olivera: batería




17 de octubre de 2014



Gerald Cleaver - ShapeShifter Lab - Brooklyn, New York 2014

Saludos al finalizar el concierto. Espacio magnífico para la vanguardia del jazz en pleno Brooklyn donde los músicos están más que cercanos. Imperdible.

William Parker, contrabajo
Craig Taborn, piano
Gerald Cleaver, batería
ShapeShifter Lab - Brooklyn, New York 2014

Gerald Cleaver © by Esther Cidoncha 2014



12 de octubre de 2014

Jorge Vistel - Bogui Jazz Club - Madrid



Jorge Vistel, durante la presentación de su nuevo disco Cimarrón. 

Jorge Vistel: trompeta
Reinier Elizarde El Negrón: contrabajo
Michael Olivera: batería
Bogui Jazz Club, Madrid, 9 de octubre de 2014

Jorge Vistel © by Esther Cidoncha 2014






9 de octubre de 2014



Billy Harper - Newport Jazz Festival 2014



THE COOKERS
Donald Harrison: saxos, flauta
Billy Harper: saxo tenor
Eddie Henderson: trompeta
David Weiss: trompeta
George Cables: piano
Cecil McBee: contrabajo
Billy Hart: batería
Newport Jazz Festival 2014, 60 Years, 3 de agosto de 2014



Billy Harper © by Esther Cidoncha 2014





Cécile McLorin Salvant - Newport Jazz Festival 2014



Cécile McLorin Salvant © by Esther Cidoncha
Newport Jazz Festival, Rhode Island, 2 de agosto de 2014



6 de octubre de 2014



Donald Harrison - Newport Jazz Festival 2014


THE COOKERS
Donald Harrison: saxos, flauta
Billy Harper: saxo tenor
Eddie Henderson: trompeta
David Weiss: trompeta
George Cables: piano
Cecil McBee: contrabajo
Billy Hart: batería

Newport Jazz Festival, 60 Years, 3 de agosto de 2014

Donald Harrison © by Esther Cidoncha 2014


4 de octubre de 2014



Mimi Jones - Bogui Jazz, Madrid


LUIS PERDOMO - CONTROLLING EAR UNIT
Luis Perdomo, piano
Mimi Jones, contrabajo
Rudy Royston, batería
Bogui Jazz, Madrid, 2014
Mimi Jones © by Esther Cidoncha, 2014